Hay platos que no necesitan mucho para conquistar la mesa: buenas verduras, una plancha bien caliente y una salsa que apetezca rebañar con pan. Esta parrillada de verduras con salsa romesco casera tiene justo eso. La berenjena queda tierna, el calabacín conserva un poco de mordida y los pimientos aportan dulzor. El contraste lo pone el romesco: una salsa catalana con tomate y pimiento asados, frutos secos, ajo y aceite de oliva.
La gracia está en respetar el tiempo de cada hortaliza, sin echarlo todo a la plancha a la vez. Y no hace falta tener barbacoa: una parrilla de hierro o una sartén acanalada en casa funcionan de maravilla. La salsa —a veces escrita «romescu»— también se prepara desde cero, sin recurrir a un bote comprado.
De un vistazo: 4 personas · 20 minutos de preparación · 30–35 minutos de cocción (trabajando en paralelo) · 50–55 minutos en total · dificultad fácil · cocina mediterránea · receta vegetal.
Ingredientes para 4 personas
Para la parrillada
- 1 berenjena mediana (unos 300 g).
- 2 calabacines medianos.
- 1 pimiento rojo y 1 pimiento amarillo.
- 1 cebolla morada grande.
- 200 g de champiñones pequeños o portobello.
- 8–12 espárragos trigueros, según su grosor.
- 150 g de tomates cherry (opcional, pero aportan jugosidad).
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Sal y pimienta negra recién molida.
- Unas hojas de perejil o tomillo fresco, para terminar.
Para la salsa romesco casera
- 2 tomates maduros medianos (unos 300 g).
- 1 pimiento rojo grande adicional, reservado exclusivamente para la salsa.
- 2 dientes de ajo con piel.
- 35 g de almendras tostadas sin sal.
- 20 g de avellanas tostadas sin sal.
- 1 ñora seca (o 1 cucharadita de carne de pimiento choricero).
- 1 rebanada pequeña de pan tostado (20–25 g; opcional).
- 60–80 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1 cucharada de vinagre de Jerez (15 ml).
- Sal al gusto y, si gusta, una pizca de pimentón dulce o picante.
Antes de empezar: cuenta con dos pimientos rojos en total si quieres poner uno en la parrillada y otro en la salsa. El pan da cuerpo, pero puedes prescindir de él. Para una versión sin gluten, omítelo o utiliza pan apto y comprueba los demás ingredientes.
Cómo hacer la salsa romesco paso a paso
Conviene empezar por aquí. Mientras los tomates y el pimiento se asan, se pueden preparar las verduras y dejar la plancha lista. Así la salsa llega a la mesa con todo su sabor y sin prisas.
- Asa los vegetales. Precalienta el horno a 200 °C, calor arriba y abajo. Coloca los 2 tomates, el pimiento rojo de la salsa y los dientes de ajo con piel en una bandeja. Hornéalos unos 25–30 minutos. Los tomates deben quedar blandos y la piel del pimiento ligeramente tostada; si hace falta, deja el pimiento unos minutos más.
- Prepara la ñora. Retira el tallo y las semillas y déjala en agua caliente durante unos 15 minutos. Raspa con una cucharilla la pulpa interior y resérvala. Si utilizas carne de pimiento choricero, sáltate este paso.
- Tuesta los frutos secos si aún están crudos. Hazlo en una sartén seca, a fuego medio-bajo, moviéndolos para que tomen aroma sin quemarse. Tuesta también el pan, si lo vas a emplear.
- Pela y escurre. Cuando puedas manipularlos, retira la piel y las semillas del pimiento, pela los ajos y deja escurrir el exceso de líquido de los tomates. No es necesario quitar toda la piel del tomate si después vas a triturarlo bien.
- Tritura con intención. Pon en el vaso de la batidora los tomates, el pimiento, el ajo, la pulpa de ñora, las almendras, las avellanas y el pan. Añade el vinagre y una pizca de sal. Tritura brevemente e incorpora el aceite en hilo hasta conseguir una salsa espesa, ligeramente granulada y con cuerpo, no una crema aguada.
- Prueba y ajusta. Si pide viveza, añade unas gotas más de vinagre; si está demasiado densa, una cucharadita de agua o del jugo de asar el tomate. Rectifica de sal y reserva. El romesco mejora tras reposar 15–20 minutos.

El secreto: el romesco no debe saber solo a pimiento. El tomate asado aporta dulzor y acidez; la ñora da profundidad; el fruto seco tostado aporta textura. Ajusta el aceite al final, poco a poco, para que ninguno de estos sabores desaparezca.
Cómo preparar la parrillada de verduras
- Lava y seca muy bien. Seca las verduras con un paño limpio o papel de cocina. Menos agua en la superficie significa más dorado y menos efecto «verdura hervida».
- Corta con un grosor parecido. Berenjena y calabacín en rodajas de 8–10 mm; pimientos en tiras anchas; cebolla en gajos de unos 2 cm sin deshacer la base. Limpia los champiñones y retira la parte leñosa de los espárragos. Los cherry pueden ir enteros en una brocheta.
- Calienta de verdad la parrilla. Pon la plancha o sartén a fuego medio-alto y deja que alcance temperatura. Pinta ligeramente las verduras con aceite en lugar de echarlo todo a la sartén. Trabaja en tandas, sin amontonar.
- Empieza por las piezas más lentas. Asa la berenjena unos 4–5 minutos por lado y los pimientos unos 5–7 minutos por lado, en función del grosor. Deben quedar tiernos y marcados, sin zonas negras extensas.
- Continúa con calabacín, cebolla y champiñones. El calabacín suele necesitar 3–4 minutos por cara; la cebolla, 4–5; los champiñones, 4–6 minutos en total, girándolos para dorar varias superficies.
- Deja los más rápidos para el final. Cocina los espárragos unos 3–5 minutos y los tomates cherry 2–3, lo justo para ablandarlos sin que se deshagan.
- Sirve y aliña. Coloca las verduras en una fuente grande, alternando colores y texturas. Salpimenta al final, añade unas hojas de perejil o tomillo y lleva el romesco en un cuenco aparte para que cada persona se sirva a su gusto.

¿Y si tienes barbacoa? Funciona igual: coloca las piezas sobre una rejilla limpia y unas brasas moderadas, vigila los pimientos y gira cuando aparezcan marcas de tostado. Los cherry se manejan mejor en brocheta o en una bandeja apta para barbacoa.
Cinco trucos para que quede realmente buena
- No llenes la plancha. Si pones demasiadas verduras juntas, soltarán agua y se cocerán. Mejor dos o tres tandas con buen calor.
- No cortes demasiado fino. Las rodajas finísimas de berenjena se secan antes de ablandarse por dentro.
- Aceite, el justo. Un pincelado fino basta; el resto de jugosidad llegará con la propia verdura y la salsa.
- La sal, principalmente al final. Así mantienes mejor el dorado, especialmente con el calabacín.
- Sirve el romesco a temperatura ambiente. Recién sacado de una nevera muy fría, los frutos secos y el aceite expresan menos aroma.
Cómo convertirla en un menú completo
La parrillada resulta estupenda como cena ligera o como guarnición, pero también puede abrir una comida mediterránea. Si quieres un plato más contundente, añade al lado una ración de legumbres cocidas o pan integral tostado. Para continuar con verduras, puedes preparar nuestra ensalada de quinoa y verduras asadas, que se puede dejar lista con antelación.
Otras ideas de RecetaMix que encajan bien en una mesa para compartir son las croquetas de verduras sin bechamel con salsa de yogur, la coliflor asada con salsa de yogur y la caponata italiana. Son preparaciones distintas, pero comparten ese protagonismo de la huerta.
Qué vino servir con las verduras y la salsa romesco
El maridaje cambia mucho según cuánto romesco utilices. Con unas verduras suaves interesa frescura; con pimiento tostado, ajo y frutos secos, un vino con algo más de volumen también se defiende bien. Estos son tres caminos que funcionan:
- Un Verdejo de Rueda, la opción más versátil. Su frescura y sus notas herbales acompañan muy bien al calabacín, los espárragos y el punto avinagrado del romesco. Puedes ampliar opciones en nuestra guía de vinos de Rueda.
- Un rosado seco y gastronómico. Especialmente atractivo si predominan el pimiento rojo, el tomate asado y los sabores dulces de la cebolla. Puedes explorar estilos y bodegas en nuestra guía de Bodegas Arzuaga y elegir un rosado fresco, si está disponible.
- Un tinto joven o con crianza breve, sin exceso de madera. Si la parrillada lleva berenjena bien marcada y bastante romesco, un tinto frutal servido ligeramente fresco puede ser una alternativa. En nuestra review de Protos Roble 2021 encontrarás un ejemplo de este estilo; un crianza potente suele tapar las verduras.
Para una comida informal, mi elección sería empezar por el Verdejo bien servido, pero no helado. La acidez limpia el paladar sin competir con la salsa.
Conservación y preparación con antelación
La salsa romesco puede hacerse el día anterior: guárdala en un recipiente hermético, en la nevera, y consúmela preferentemente en unos 3 días. Si se separa algo de aceite, remuévela antes de servir. Las verduras cocinadas se conservan en frío unas 2–3 jornadas, aunque pierden parte del dorado; recaliéntalas brevemente en la plancha. No dejes la comida preparada a temperatura ambiente durante horas.
Para adelantar trabajo sin renunciar a la textura, lava y corta las verduras unas horas antes y mantenlas refrigeradas, bien tapadas y secas; ásalas justo antes de comer.
Preguntas frecuentes
¿Se puede hacer la parrillada de verduras sin barbacoa?
Sí. Una sartén amplia de fondo grueso o una plancha acanalada a fuego medio-alto ofrece un resultado muy bueno. Lo importante es cocinar en tandas y evitar el exceso de agua.
¿La salsa romescu es lo mismo que la romesco?
«Romesco» es la forma habitual para referirse a esta salsa catalana; también verás escrita la variante «romescu». Aquí preparamos una versión casera con tomate, pimiento, ñora, frutos secos, ajo, aceite y vinagre.
¿Puedo hacer romesco sin pan y sin frutos secos?
Sin pan, sí: quedará igualmente espeso si ajustas bien la cantidad de tomate y frutos secos. Sin almendras ni avellanas ya no tendrá la textura ni el sabor característicos del romesco; si existe alergia, conviene optar por otra salsa y evitar cualquier contacto cruzado.
¿Qué verduras puedo cambiar según la temporada?
En primavera quedan muy bien los espárragos y las cebolletas; en verano, berenjena, pimientos y calabacín; en otoño puedes sumar setas o calabaza en láminas finas, previamente ablandada si es gruesa. La clave es ajustar el tiempo de cocción de cada una.
¿Se puede servir fría?
La parrillada se disfruta más templada, con el contraste del romesco a temperatura ambiente. También puedes servir las verduras frías, pero el calabacín y la berenjena estarán menos jugosos.
Una última idea: pon la fuente en el centro, reparte el romesco en dos cuencos pequeños y deja que cada cual combine las verduras a su manera. A veces una buena comida empieza precisamente así, sin complicaciones.
Fotografía de portada: Kostiantyn Li / Unsplash. Imágenes de apoyo ilustrativas; la elaboración y las cantidades se describen en esta receta.



