Caldereta de cordero para dos: receta fácil y tradicional

Caldereta de cordero para dos con verduras
Caldereta de cordero
Tiempo total
1 h 30 min
Raciones
2 raciones
Cocina
Española
Tipo
Carnes y guisos

La caldereta de cordero es un guiso de los que mejoran cuando se cocinan despacio. Para dos personas no hace falta preparar una olla enorme: con unos 500 g de cordero, un sofrito sencillo, vino y caldo se consigue una salsa intensa y una carne tierna.

Esta versión está pensada para cocinar en una cazuela doméstica y servir como plato principal. Si te gustan los guisos de cordero, también puedes probar nuestro guiso de cordero marinado.

Ingredientes para 2 personas

  • 500 g de cordero para guisar, mejor paletilla o pierna en trozos
  • 1/2 cebolla grande
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate maduro rallado o 2 cucharadas de tomate triturado
  • 100 ml de vino blanco
  • 300 ml de caldo de carne o agua
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 hoja de laurel
  • 1 ramita de tomillo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra

Cómo hacer caldereta de cordero paso a paso

1. Dora el cordero

Seca bien los trozos de carne, salpimiéntalos y calienta el aceite en una cazuela amplia. Dora el cordero por tandas durante unos minutos hasta que tome color por varias caras. No llenes demasiado la cazuela para que la carne se dore en lugar de cocerse.

Retira y reserva.

2. Haz el sofrito

En la misma cazuela añade cebolla, pimientos y ajo picados. Cocina a fuego medio-bajo durante 8-10 minutos. Incorpora el tomate y deja reducir 4-5 minutos más.

3. Añade el pimentón y el vino

Retira la cazuela unos segundos del fuego, añade el pimentón y remueve. Vuelve a ponerla al fuego, incorpora el vino blanco y deja hervir 2 minutos para que se evapore parte del alcohol.

4. Cocina el cordero lentamente

Devuelve la carne a la cazuela, añade laurel, tomillo y unos 250 ml de caldo. El líquido no necesita cubrir completamente la carne.

Tapa parcialmente y cocina a fuego suave entre 50 y 70 minutos, según el corte, hasta que el cordero esté tierno.

Guiso de cordero cocinándose lentamente con verduras
Una cocción lenta permite que el cordero se ablande mientras la salsa se concentra. Foto: Artur Kornakov (Unsplash).

5. Ajusta la salsa

Si durante la cocción la salsa reduce demasiado, añade parte del caldo restante. Si al final queda muy líquida, cocina 5-10 minutos sin tapa.

Prueba y corrige de sal y pimienta.

6. Deja reposar

Apaga el fuego y deja reposar la caldereta 10 minutos antes de servir. Como muchos guisos, también está muy buena recalentada al día siguiente.

Qué carne de cordero utilizar

La paletilla y la pierna cortadas para guisar son buenas opciones porque soportan bien una cocción prolongada. Evita piezas demasiado magras y pequeñas, que pueden secarse antes de que la salsa esté lista.

Con qué acompañar la caldereta

Unas patatas cocidas o asadas son perfectas para recoger la salsa. También puedes servirla con arroz blanco o simplemente con pan.

Para una guarnición con más sabor, prueba nuestras patatas al ajillo pimentadas.

Consejos para que el cordero quede tierno

  • Dora por tandas: mejora el sabor y evita que la carne suelte demasiada agua.
  • Cocina a fuego suave: una ebullición fuerte puede endurecer la carne.
  • No tengas prisa: si sigue firme a los 50 minutos, continúa cocinando.
  • Deja reposar: la salsa termina de asentarse fuera del fuego.

Conservación

Guarda la caldereta fría en un recipiente hermético en el frigorífico y consúmela en 2-3 días. Para recalentar, utiliza fuego suave y añade unas cucharadas de agua o caldo si la salsa se ha espesado demasiado.

Preguntas frecuentes

¿Puedo añadir patatas dentro del guiso?

Sí. Añade una patata mediana chascada unos 25 minutos antes de terminar la cocción.

¿Puedo usar vino tinto?

Sí, pero dará un sabor más intenso y una salsa más oscura. Para una caldereta más ligera, el vino blanco funciona muy bien.

¿Se puede congelar?

Sí. Congela la caldereta ya fría en un recipiente hermético. Descongela en el frigorífico y recalienta suavemente.

Una buena caldereta no necesita complicarse: carne bien dorada, sofrito, líquido suficiente y tiempo. El resultado es un guiso sencillo, sabroso y perfecto para dos.