- Tiempo total
- 9 h
- Raciones
- 40–45 croquetas
- Cocina
- Española
- Tipo
- Entrantes
Estas croquetas de pimiento del piquillo en Thermomix tienen una bechamel cremosa, un sabor suave y ligeramente dulce y un rebozado crujiente. La receta está pensada para preparar unas 40–45 unidades, por lo que resulta práctica para una celebración o para congelar una parte.
El punto más importante es escurrir bien los pimientos y respetar el reposo de la masa. Así se evita añadir humedad innecesaria y las croquetas se forman con facilidad sin perder cremosidad.
Ingredientes
Para la masa
- 350 g de pimientos del piquillo en conserva, bien escurridos
- 35 g de cebolla
- 60 g de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de mantequilla
- 180 g de harina de trigo
- 700 g de leche entera, a temperatura ambiente
- 1 cucharadita rasa de sal
- 1 pellizco de pimienta negra o blanca
- 1 pellizco de nuez moscada
Para formar y freír
- 210 g de pan rallado, aproximadamente
- 4 huevos batidos
- Aceite abundante para freír
Rendimiento: unas 40–45 croquetas, según el tamaño.
Preparación activa: 40 minutos.
Reposo: mínimo 8 horas.
Tiempo total aproximado: 9 horas.
Preparación paso a paso
- Escurre los pimientos. Colócalos en un colador y presiónalos suavemente con papel de cocina. Reserva 300 g para triturar y corta los 50 g restantes en dados pequeños.
- Pica la cebolla. Ponla en el vaso y programa 3 segundos, velocidad 5. Baja los restos de las paredes con la espátula.
- Haz el sofrito. Añade el aceite y la mantequilla. Programa 4 minutos, 120 °C, velocidad 1. En TM5 o modelos sin 120 °C, utiliza temperatura Varoma.
- Cocina la harina. Incorpora la harina y programa 4 minutos, 120 °C, velocidad 2. Este paso evita que la bechamel tenga sabor a harina cruda.
- Añade la leche y los condimentos. Incorpora la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Mezcla 10 segundos, velocidad 6.
- Cuece la bechamel. Añade los 300 g de pimientos reservados y programa 12 minutos, 100 °C, velocidad 5. La masa debe quedar espesa y homogénea.
- Agrega los trozos de pimiento. Incorpora los 50 g restantes y mezcla con la espátula. Deja reposar la masa 10 minutos dentro del vaso.
- Enfría con seguridad. Extiende la masa en una fuente amplia o pásala a una manga pastelera resistente. Cubre la superficie con film en contacto para impedir que forme costra. Deja que pierda calor y refrigera durante un mínimo de 8 horas.
- Forma las croquetas. Prepara tres recipientes: uno con pan rallado, otro con huevo batido y otro con más pan rallado. Forma porciones de tamaño parecido y pásalas por pan, huevo y pan.
- Fríe por tandas. Calienta abundante aceite a unos 175–180 °C. Fríe pocas unidades cada vez hasta que estén doradas, normalmente entre 1 y 2 minutos. Escúrrelas sobre una rejilla o papel absorbente y sírvelas calientes.
Cómo conseguir una masa cremosa que no se abra
Escurrir los pimientos es esencial. Si conservan demasiado líquido, la masa puede quedar blanda aunque se respete el tiempo de cocción. También conviene utilizar leche a temperatura ambiente para evitar cambios bruscos de temperatura.
No acortes el reposo: la masa necesita enfriarse por completo para adquirir cuerpo. Al formar las croquetas, comprueba que el rebozado no tenga huecos. Durante la fritura, utiliza suficiente aceite para cubrirlas y evita introducir muchas a la vez, ya que la temperatura descendería y absorberían más grasa.
Qué hacer si la masa queda demasiado blanda
Primero, deja que repose toda la noche; una bechamel caliente siempre parece más líquida. Si después del enfriado continúa demasiado blanda, puedes formar porciones con dos cucharas y empanarlas con cuidado. No recomendamos añadir harina cruda a la masa terminada porque altera el sabor y la textura.
Para la siguiente preparación, escurre mejor los pimientos o prolonga uno o dos minutos la cocción final, observando la consistencia.
Cómo formar las croquetas más rápido
La manga pastelera facilita que todas tengan un grosor uniforme. Corta una abertura de unos 3 cm, forma tiras sobre una capa de pan rallado y divídelas en porciones de 5–6 cm. También puedes utilizar una cuchara de helado pequeña si prefieres croquetas redondas.
Si buscas otros entrantes para completar una mesa informal, puedes acompañarlas con unas patatas al ajillo pimentadas o una fresca panzanella italiana.
Congelación y conservación
Las croquetas pueden congelarse ya formadas y empanadas, antes de freír. Colócalas separadas sobre una bandeja; cuando estén duras, pásalas a una bolsa o recipiente hermético. Se conservan bien hasta 3 meses.
Para freírlas congeladas, no es necesario descongelarlas, pero conviene hacerlo en tandas pequeñas para que el aceite no pierda temperatura. La masa cocinada puede mantenerse en el frigorífico, bien tapada, durante un máximo de 48 horas.
Las croquetas ya fritas están mejor recién hechas. Si sobran, refrigéralas y recaliéntalas en horno o freidora de aire para recuperar parte del crujiente.
Variaciones y sustituciones
- Más intensidad: añade una pequeña cantidad de queso curado rallado al final, teniendo en cuenta que aportará sal.
- Toque picante: incorpora una pizca de pimentón picante o cayena.
- Sin cebolla: puede omitirse; mantén el resto del procedimiento.
- Con bebida vegetal: utiliza una variedad sin azúcar y de sabor neutro. La textura puede variar según su composición.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar la masa con antelación?
Sí. De hecho, el reposo de una noche mejora su consistencia. Puedes preparar la masa por la tarde y formar las croquetas al día siguiente.
¿Por qué se abren al freírlas?
Las causas habituales son una masa poco fría, huecos en el empanado, aceite demasiado frío o introducir demasiadas croquetas a la vez.
¿Puedo hacerlas en freidora de aire?
Sí, aunque el resultado no es idéntico al de la fritura. Pulverízalas ligeramente con aceite y cocínalas hasta que estén doradas, siguiendo la temperatura recomendada por tu aparato y girándolas a mitad del proceso.
¿Se pueden hacer sin gluten?
Es posible sustituir la harina y el pan rallado por alternativas certificadas sin gluten, pero puede ser necesario ajustar ligeramente la cantidad de leche porque cada mezcla absorbe de forma diferente.


