Camareros sin Fronteras

Francisco Javier
Francisco Javier

Francisco Javier Rodríguez Bernal
Miguel Ángel Almodovar

Camarero de afición, compromiso y adicción, los últimos dieciocho años se los ha laborado en las salas de José Luis, emporio hostelero fundado por el mítico José Luis Ruiz Solaguren en 1957, con una pequeña cervecería y metafórica primera piedra, en el madrileño barrio de Salamanca.

Primero estuvo en el local primigenio de la calle de Serrano que los domingos frecuentaba aquella muchacha típica de Joan Manuel Serrat a la vuelta del hipódromo, y luego y desde hace mucho en el de la calle de San Francisco de Sales, casi enfrente del inmenso complejo hospitalario que forman el Clínico San Carlos y el Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Jose Luis - Fachada e Interior
Camareros sin Fronteras 5

Francisco Javier, considera que el sito en la calle dedicada a un general felón y sin embargo una de las más elegantes y pintonas de Madrid, es, en gran medida, de clientela de paso, mientras que la actual es más de la zona, lo que permite al camarero confraternizar mucho más con la parroquia. Y eso es algo que quien esto escribe corrobora a los diez minutos de estancia en el local, tras los muchos saludos personales del camarero a sus pimpantes parroquianos.

Empezó en el oficio a la tierna edad de nueve años, ayudando a su padre en los innúmeros menesteres que requería el carabanchelero El Mesón del Asador, del que era gerente. Luego siguió ejercitándose en bares y tabernas del entorno, para, en 1990, dar el salto a territorios de la almendra capitalina, donde tendría el primer contacto con Ruíz Solaguren, que se había hecho con la gestión del Museo de la Cerveza de la calle Orense. Tras esa experiencia montó su propio negocio de restauración en un bingo de Fuenlabrada, para, tras camareriles avatares, recalar definitivamente en José Luis.

Sostiene Francisco Javier que lo que distingue a José Luis de otros establecimientos es que en cada uno de sus locales hay algún camarero verdaderamente profesional y no solo empleados más o menos ocasionales.

Collage Francisco Javier
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En este punto, el dato no es baladí porque aunque la Inteligencia Artificial diga, ella sabrá por qué, que: “… el oficio de camarero no está en declive, pero ha evolucionado”, lo cierto y verdad es que la evolución más significativa es que ha dejado de ser un camino profesional, en el que, como en toda artesanía, el sujeto iba evolucionando en pos de la perfección y para ello contaba con ejemplos y modelos de carne y hueso a su lado, que habían cubierto muchas etapas de esa senda vital.

Pinchos Jose Luis
Camareros sin Fronteras 7

Sea como fuere, ahí está Francisco Javier Rodríguez Bernal cada día, presente y picapedrero, en el 16 de la calle San Francisco de Sales, barrio de Vallehermoso y distrito de Chamberí, que, con todo respeto revolucionario, sigue recomendando a la distinguida clientela los míticos pinchos de tortilla, solomillo y merluza de José Luis, a los que acompañan otros no menos acreditados de queso brie, cheska con mayonesa, salmón, sobrasada y jamón, amén de sus croquetas de distinta identidad palatal.

Y que Lenin nos los guarde muchos años.